Vidas Únicas- Sr. Albert Riddering, líder de los Boy Scouts


Publicado en El Nuevo Día
25 de octubre de 2010



El año 2010 marca el centenario de los Boy Scouts of America y las insignias de la camisa de Albert Riddering son una de las muestras más fehacientes de su reconocimiento como líder y pionero de este movimiento durante casi siete décadas. El primero de estos parches es una estrella que le otorgó su tropa en el estado de Michigan, donde nació en 1918 y representa el ascenso al cuatro rango del escultismo que obtuvo a los quince años. El segundo parche lo identifica como caudillo del Concilio de Puerto Rico, mientras que los otros reconocen su compromiso con campamentos de tropas escuchas en varios países de América Latina y Estados Unidos y con grupos indígenas del mismo continente. Gracias al inmenso respaldo y las recomendaciones por parte de los grupos de niños escuchas que ha liderado durante todos estos años, Albert Riddering se ha convertido en una de las cien figuras del escutismo más destacadas de este siglo.

"Eran como mis hijos", expresa, mientras narra sus experiencias con las tropas, particularmente los niños que formaban parte de un proyecto similar a los Boy Scouts que fundó en México llamado Exploradores de Yucatán. Basada en el modelo escultista, el proyecto consistía en una escuela-internado que llegó a proveer albergue a casi mil niños. "Dentro de la escuela asignamos un área donde vivían los niños. Muchos venían de otras aldeas donde no había escuelas o eran hijos de ministros cuyos salarios no alcanzaban para pagar su educación. Yo les hacía un descuento. Vivían allí y todos dormían en hamacas, porque así era en Yucatán. De día el espacio era un salón de clases y de noche lo convertíamos en una habitación grande", dice. Para poder cubrir con los gastos de la escuela, Riddering diseñó una organización interna donde los niños podían aplicar los valores de liderazgo, disciplina, responsabilidad y trabajo en equipo, que habían aprendido del escultismo. "No teníamos conserjes. Los niños hacían todo el trabajo de limpieza y una señora cocinaba y les daba de comer. Comían bien, incluso mejor que en sus propias casas.", dice. Tanta fue la popularidad de la escuela que en los doce años que estuvo bajo su dirección la matrícula duplicó de cuatrocientos a ochocientos estudiantes.

Riddering sonríe mientras rememora las excursiones, los juegos y las exploraciones que llevaba a cabo junto a sus hijos adoptivos. Para esta época ya habían nacido sus hijos biológicos, quienes también participaban y se educaban junto al resto de los niños en Yucatán.
Recuerda una gira que organizaron a un cenote donde había túneles y cascadas y de repente el grupo arribó a unas ruinas mayas. Cinco años más tarde, según Riddering, la revista National Geographic publicaría un reportaje sobre aquellos restos arqueológicos que según ellos, habían sido recientemente descubiertos. "Yo siento que fui yo quien los descubrió", dice con una carcajada.

Su experiencia en América Latina, sin embargo, no comenzó en México donde permaneció durante doce años, sino en Panamá. Llegó a esta localidad cuando se incorporó al ejército durante la Segunda Guerra Mundial y lo trasladaron a ese país, donde permaneció seis años y conoció a su futura esposa, Clarice. Ambos fungían como maestros de inglés, hasta que Riddering decidió fundar las primeras dos tropas de escultismo en el país. "Aún no existían los Boy Scouts allí. Después de tres años nos visitó el líder de los World Scouts desde Inglaterra, quien me felicitó por mi labor y me dijo que dos años más tarde me otorgarían un homenaje. Sin embargo, antes de esa fecha ya nos habíamos marchado del país", expresa.

Las enseñanzas que impartió entre las tropas escultistas que dirigió como Scout Master, durante 59 años, no sólo se extendieron por Panamá, México, Costa Rica y otros países Latinoamericanos, sino también por los Estados Unidos, Canadá y Alaska. Llevó a muchos grupos de niños escuchas a acampar a la orilla de ríos, hacer trineos en la nieve y caminatas en parques nacionales y estatales. "En estos viajes los chicos aprendían a sobrevivir, cocinar, limpiar, estar entre la naturaleza y sobre todo confiar en sí mismos", expresa.
La llegada a Puerto Rico surgió cuando a Clarice le diagnosticaron esclerosis múltiple y Riddering y su esposa tomaron la decisión de retornar al trópico para evitar el avance de la enfermedad. Ahora lleva residiendo cerca de cuarenta años en la isla y ha fungido no sólo como uno de los líderes principales de las tropas escultistas, dirigiendo campamentos y excursiones a la isla de Mona, Arecibo, Utuado, Camuy y otras zonas silvestres, sino también como académico. Llegó a ser Director de la Universidad Interamericana en Arecibo y Decano de Administración de la UPR en la misma ciudad. Una de sus iniciativas escultistas más reconocidas fue la Escuela sin Paredes, un proyecto que popularizó el uso de canoas y se estableció como parte del campamento que existía en Guajataca bajo el liderazgo de otro caudillo de este movimiento, don Manolín González.

Las historias de Albert Riddering posiblemente no tengan fin. A sus 91 años continúa siendo un espíritu joven y un modelo a imitar para muchos. ¿Su mensaje para la juventud del presente? "Salgan de las ciudades y empápense de la naturaleza. Es posiblemente el único lugar que te provee las herramientas para pensar, trabajar y aplicar tus valores. La clave está en mantener el control, ser responsable y confiar en ti mismo", concluye.

7 comentarios:

  1. Me encantó esta historia... me identifico mucho porque fui niño escucha y logré ser Aguila :)

    Kuddos Sari xoxo

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  2. Gracias por el comment, Erico!!! Un abrazo!!!

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  3. le felicita Hector Vega Crew 311 Aguadilla

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  4. Excelente......un ejemplo para todos los que estamos en este glorioso movivmiento.....Un Abrazo, Nelson Muñiz, CubMaster M154 Puerto Rico

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  5. Gracias por su comentario y por tomar de su tiempo para leer mi blog. Un saludo desde Polonia!

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  6. Saludos Sarah. Se comunica el Dr. Romero de la Escuela de Optometría de la Inter. Muy curioso que entrevistaste a el hombre que me dirigió en el sendero del Escutismo. Que planeta tan pequeño... Espero que te encuentres bien y te vaya bien en Polonia!!

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